Cordero al Horno con Hierbas y Granada
Ternura otomana envuelta en granada y especias
- Cucina
- Turchia
- Tempo di preparazione
- 30 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
Este cordero lleva en su carne el peso dorado de los siglos otomanos, cuando Estambul era el ombligo del mundo y las especias viajaban en caravanas como susurros entre continentes. Es un plato que recuerda a patios con fuentes, a manos de mujeres que conocían el secreto de la granada como quien conoce el nombre secreto de Dios.
Ingredienti
- 1.5 kg Pierna de cordero
- 250 ml Jugo de granada fresco
- 80 ml Aceite de oliva virgen extra
- 6 dientes Ajo
- 2 cucharaditas Orégano seco
- 1.5 cucharaditas Comino molido
- 0.5 cucharadita Canela en polvo
- 1 cucharadita Pimentón ahumado
- 1 cucharadita Pimienta negra molida
- 2 cucharaditas Sal marina
- 3 ramas Romero fresco
- 3 ramas Tomillo fresco
- 2 frutas Granada
- 2 medianas Cebolla roja
- 200 ml Caldo de carne
- 2 cucharadas Miel
Preparazione
- En un bol grande, combina el zumo de granada, el aceite, el ajo picado muy finamente y todas las especias: orégano, comino, canela, pimentón, pimienta y sal. Mezcla con una cuchara hasta que sientas que todos los aromas se entrelazan y se fusionan entre sí, un aroma ya apetecible es la señal de que la marinada está lista. Moja un dedo y prueba: debe ser sabrosa pero equilibrada, ni la dulzura de la granada ni las especias deben predominar sobre lo demás.
- Con un cuchillo bien afilado, realiza pequeños cortes cuadrangulares en la superficie de la pierna de cordero, sin nunca atravesarla completamente de lado a lado: es como abrir muchas pequeñas puertas para que la marinada penetre profundamente y la carne se sazone hasta el corazón. Sumerge toda la pieza en la marinada, masajeándola bien con las manos, luego cubre el bol y mételo en la nevera durante al menos 8 horas, aún mejor si es toda la noche. Cuanto más reposa, más los sabores se hacen amigos de la carne: la paciencia aquí es la verdadera receta secreta.
- Saca el cordero del frigorífico una hora antes de hornearlo: la carne fría en el horno se cuece mal y queda dura en el centro, déjala que se atempere a temperatura ambiente. Mientras tanto, corta las cebollas en rodajas y dispónlas en el fondo de una bandeja de horno, coloca encima el cordero, vierte la marinada y el caldo, luego perfuma todo con ramitas de romero y tomillo. Las cebollas formarán una cama suave y darán dulzura al fondo de cocción.
- Cubre bien la bandeja con papel de aluminio, sellando los bordes como una manta que retiene todo el vapor, e introduce en el horno a 160°C durante 3 horas: es una cocción lenta y paciente, la que hace que la carne quede tiernísima y se despegue sola del hueso. Cada 45 minutos abre el horno y baña la carne con su propio jugo de cocción, así se mantiene húmeda y adquiere aún más sabor. Verás que conforme pasan las horas toda la casa se llena de un aroma cálido a especias y asado.
- Retira el papel de aluminio, sube la temperatura del horno a 180°C y espolvorea la carne con la miel y los granos de granada. Deja cocer otros 30 minutos para que la superficie se dore y se forme esa crustita brillante y caramelizada que es el verdadero regalo para los ojos. Verifica que los bordes se doren y brillen, sin embargo sin quemarse: si ves que oscurece demasiado rápido, baja un poco la temperatura.
- Deja reposar el cordero 15 minutos fuera del horno antes de cortarlo: este tiempo permite que los jugos se redistribuyan dentro de la carne en lugar de escapar todos al plato en el primer corte. Decora con granos de granada frescos y algunas hierbas aromáticas para dar color y frescura, luego vierte encima el jugo bien reducido y concentrado que se ha formado en la bandeja. Es el toque final que une todos los sabores y regala ese brillo que hace que se te haga agua la boca apenas se lleva a la mesa.