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Avgolemono

Sopa dorada: caldo, arroz, huevos y limón en perfecta armonía

Cucina
Grecia
Tempo di preparazione
25 minuti
Difficoltà
Facile
Porzioni
4

La storia di questo piatto

El avgolemono es el abrazo líquido de Grecia, un caldo que guarda en su seno la luz del Egeo y la sabiduría de las abuelas helenas que convirtieron ingredientes humildes en un poema dorado. Es el alma de la cocina griega hecha sopa: sencilla, milenaria, eterna como el Mediterráneo que baña sus costas.

Ingredienti

  • 1.5 litros Caldo de pollo
  • 100 g Arroz arborio
  • 3 piezas Huevos
  • 2 piezas Limón fresco
  • 5 g Sal
  • 2 g Pimienta blanca molida
  • 10 g Perejil fresco

Preparazione

  1. Vierte el caldo de pollo en la olla grande y llévalo a hervir con fuerza. Añade el arroz y déjalo cocinar a fuego lento, removiendo de vez en cuando para que no se pegue en el fondo: estará listo cuando los granos estén tiernos pero todavía firmes al morder, nunca deshechos.
  2. Mientras el arroz se cuece, rompe los huevos en un cuenco amplio y bátelos con energía con un tenedor, como si quisieras meter aire dentro: tienen que volverse claros, esponjosos y ligeramente espumosos en la superficie.
  3. Exprime el jugo de los limones, cuélalo con los dedos para detener las semillas, y viértelo lentamente sobre los huevos batidos. Mezcla con una cuchara de madera con cuidado, sin prisa, así la mezcla se queda lisa y homogénea.
  4. Cuando el arroz está cocido, baja el fuego al mínimo, casi apagándolo. Toma media cucharada de brodo hirviendo y viértela en forma de hilo sobre los huevos removiendo sin parar: este paso es el secreto de todo, porque calienta los huevos poco a poco sin cocerlos de golpe, y es lo que evita los molestos grumos.
  5. Repite añadiendo más brodo caliente a los huevos, una cucharada a la vez, siempre removiendo. Luego vierte toda la mezcla en la olla manteniendo la llama muy baja y remueve continuamente: nunca debe hervir, si no los huevos se cuajan en filamentos en lugar de dar esa cremosidad sedosa que hace especial esta sopa.
  6. Prueba y ajusta de sal y pimienta blanca, con mano ligera porque el limón ya da carácter. Vierte en cuencos bien calientes, espolvorea con perejil fresco picado en el momento y lleva enseguida a la mesa: esta sopa no espera, hay que saborearla caliente y humeante.

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