Avgolemono (Sopa griega de huevo y limón)
Sopa dorada: caldo, arroz, huevo y limón en perfecta armonía
- Cucina
- Grecia
- Tempo di preparazione
- 30 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
El avgolemono es la sopa dorada de la cocina griega, donde caldo de pollo, arroz, huevo y limón fresco se funden en una sola voz. Habla de mesas familiares, de casas que huelen a cítrico cuando alguien necesita consuelo.
Ingredienti
- 1.5 litros Caldo de pollo
- 90 g Arroz de grano medio (tipo Karolina u Originario)
- 4 unidades Huevos
- 3 unidades Limón fresco
- 3 g Sal (al gusto: probar antes, el caldo ya es salado)
- 1 g Pimienta blanca molida
- 10 g Perejil o eneldo fresco
Preparazione
- Vierte el caldo de pollo en la olla grande y llévalo a ebullición viva. Añade el arroz y cócinalo a fuego suave, removiendo de vez en cuando para que no se pegue al fondo: estará listo cuando los granos estén tiernos y suaves, pero aún enteros, sin deshacerse.
- Mientras el arroz se cocina, rompe los huevos en un bol amplio y bátelos con energía con un batidor o un tenedor, como si quisieras incorporar aire: deben quedar claros, esponjosos y ligeramente espumosos en la superficie.
- Exprime el zumo de los limones (se necesitan unos 100-120 ml) y fíltralo con un colador para retirar semillas y pulpa. Viértelo en hilo sobre los huevos batidos, removiendo con delicadeza con el batidor o una cuchara de madera, sin prisa, para que la mezcla quede lisa y homogénea.
- Cuando el arroz esté cocido, apaga el fuego y retira la olla del fuego. Deja reposar el caldo un minuto fuera del hervor, para que baje a unos 70-80 °C. Toma medio cazo de caldo caliente (no hirviendo) y viértelo en hilo sobre los huevos removiendo sin parar: este paso es el secreto de todo, porque calienta los huevos poco a poco sin cocerlos de golpe, y es lo que evita los molestos grumos.
- Repite añadiendo más caldo caliente a los huevos, un cazo a la vez, removiendo siempre. Luego vierte toda la mezcla en la olla con el fuego apagado, girando continuamente. Si la sopa no está lo bastante caliente, vuelve a ponerla a fuego mínimo, sin dejar de remover: nunca debe hervir, de lo contrario los huevos se cuajan en hilos en lugar de dar esa cremosidad velada que hace especial esta sopa.
- Prueba y ajusta la sal (el caldo ya es salado) y la pimienta blanca, con mano ligera porque el limón ya aporta carácter. Sirve en cuencos bien calientes, espolvorea con perejil o eneldo fresco picado en el momento y lleva a la mesa de inmediato: esta sopa no espera, se saborea caliente y humeante.