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Chorba Frik

Sopa de oro del Ramadán, trigo verde y cordero especiado

Cucina
Maghreb
Tempo di preparazione
90 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

La Chorba Frik nace del vientre árido del Magreb, donde el trigo verde —arrancado joven de la tierra ocre— guarda en sus granos el secreto de una cosecha prometida. Es la sopa que rompe el silencio del ayuno, la que las abuelas argelinas han servido al caer el sol desde tiempos que la memoria ya no alcanza a nombrar.

Ingredienti

  • 500 g Cordero (paletilla o costillas)
  • 200 g Frik (trigo verde partido)
  • 150 g Garbanzos secos
  • 2 medianas Cebolla
  • 4 dientes Ajo
  • 400 g Tomates pelados en lata
  • 1.5 litros Caldo de carne
  • 80 ml Aceite de oliva
  • 1 cucharada Semillas de comino
  • 1 cucharada Cilantro molido
  • 1 rama pequeña Canela en rama
  • 15 g Jengibre fresco
  • q.b. al gusto Sal y pimienta
  • 1 manojo pequeño Perejil fresco
  • 6 hojas Menta fresca

Preparazione

  1. Pon los garbanzos secos en un cuenco grande, cúbrelos bien con agua fría y déjalos reposar toda la noche, doce horas: verás cómo se hinchan y casi duplican su volumen. Por la mañana escúrrelos, y mientras tanto pasa el frik bajo el agua corriente del grifo, frotándolo con las manos hasta que el agua que baja sea clara en lugar de turbia: ese es el secreto para eliminar el polvo de procesamiento y mantener los granos limpios en el plato.
  2. Corta el cordero en cubitos regulares, del tamaño de una nuez, así se cuecen todos juntos sin que ninguno quede duro. Pica finamente la cebolla y el ajo, calienta bien el aceite en la cazuela y dora la carne a fuego vivo por cada lado sin removerla demasiado, hasta que se forme una costra dorada: es esa doración la que regala sabor a todo el caldo. Solo en ese momento añade la cebolla y el ajo y déjalos ablandar.
  3. En una sartén seca, sin una gota de aceite, tuesta las semillas de alcaravea y cilantro revolviendo frecuentemente: basta un instante, el tiempo de sentir su aroma que despierta y sube por el aire, no los dejes oscurecer. Únelos al estofado con la canela, el jengibre rallado fresco y los tomates pelados desmenuzados con las manos, luego vierte el caldo caliente en la cazuela y raspa bien el fondo con la cuchara para recoger todos los sabores que se han pegado.
  4. Vierte el resto del caldo caliente, añade los garbanzos escurridos y lleva todo a hervir con fuerza. Apenas empiece a hervir, baja la llama al mínimo, tapa con la tapa y deja que borbotee lentamente durante cuarenta y cinco minutos: prueba un garbanzo y un trocito de cordero hacia el final, deben estar ambos tiernos y ceder sin resistencia bajo los dientes.
  5. Vierte el frik en la cazuela, remueve con cuidado para distribuirlo bien en el líquido y deja cocinar otros veinte-veinticinco minutos, vigilando que el caldo no se seque demasiado, si es necesario añade un cazo de agua caliente. El grano debe conservar un pequeño corazón firme al diente, nunca hecho papilla: prueba siempre antes de apagar el fuego y rectifica de sal y pimienta, porque solo probando de verdad comprendes si está listo.
  6. Vierte la chorba humeante en cuencos profundos, bien caliente porque es así precisamente como hay que saborearla. Encima esparce un puñado de perejil y menta fresca picados en el momento, su aroma se abre apenas tocan el calor. Lleva a la mesa con pan tradicional magrebí o una focaccia suave, perfectos para recoger cada gota de salsa.

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