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Crema Catalana

Crema especiada con una irresistible costra caramelizada

Cucina
Spagna
Tempo di preparazione
45 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

La Crema Catalana è figlia orgogliosa della Catalogna, nata tra le pietre medievali di Barcellona e i vigneti dorati della Costa Daurada, custodita da generazioni come un segreto sussurrato tra nonne e figlie. È il dolce dell'anima iberica, antico come la Semana Santa, caldo come il sole di marzo che scalda i vicoli del Barri Gòtic.

Ingredienti

  • 500 ml Leche entera
  • 5 piezas Yemas de huevo
  • 100 g Azúcar blanco
  • 30 g Maicena
  • 1 cucharadita Canela molida
  • 1 tira Cáscara de limón
  • 1 tira Cáscara de naranja
  • 1 pieza Rama de canela
  • 20 g Azúcar para caramelizar
  • 1 pizca Sal

Preparazione

  1. Vierte la leche en una cazuela pequeña junto con la cáscara de limón, la cáscara de naranja y la rama de canela, y caliéntalo todo hasta un instante antes de que rompa el hervor, cuando veas las primeras burbujas pequeñitas en los bordes. Apaga el fuego y déjalo reposar tal cual está durante 10 minutos: es el tiempo que necesitan los aromas para enamorarse de la leche y perfumarla de verdad.
  2. En un cuenco bate las yemas con 80g de azúcar, con energía, hasta que la mezcla quede clara como una crema y llena de burbujas pequeñitas en la superficie: esto significa que el aire ha entrado bien y la crema saldrá más tersa. Añade la maicena y la canela en polvo, removiendo despacio con una cuchara para no perder la esponjosidad que acabas de crear.
  3. Cuela la leche con un colador fino para eliminar las cáscaras y la canela, que ya han dado todo su aroma, luego caliéntala un poco. Viértela en hilo finito sobre las yemas, removiendo siempre con las varillas: el secreto es verter lentamente, así el calor se reparte suavemente y no cuece los huevos de golpe, que es justamente lo que queremos evitar para no terminar con grumos.
  4. Transfiere todo a la cazuela y cuece a fuego medio-bajo, removiendo sin parar con una cuchara de madera, tocando bien el fondo porque ahí es donde se pega primero. Después de 8-10 minutos la crema se espesa y vela el dorso de la cuchara, es decir, si pasas un dedo por encima queda la marca limpia: en ese momento está lista, retírala del fuego sin esperar más.
  5. Vierte la crema caliente en las copitas en las que la servirás y déjala enfriar a temperatura ambiente, sin prisa. Cúbrela luego con film transparente presionado directamente sobre la superficie, así no se forma esa molesta piel, y métela en la nevera durante al menos 2 horas, hasta que esté bien firme y fría de verdad.
  6. Cuando estés lista para servir, distribuye el azúcar restante en una capa fina y uniforme sobre la superficie de cada crema, como un polvo de nieve ligero. Pasa la llama o la parrilla bien caliente hasta que el azúcar se derrita y se convierta en un espejo dorado y crujiente: obsérvalo bien, porque entre el caramelo perfecto y el quemado pasan solo unos segundos, y la costra debe romperse con un pequeño chasquido bajo la cucharilla.

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