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Ekmek Kadayıfı

Pan dorado otomano, almíbar y nube de kaymak

Cucina
Turchia
Tempo di preparazione
45 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

El Ekmek Kadayıfı es un susurro del Imperio Otomano hecho materia: pan antiguo que los siglos han convertido en reliquia dulce, nacido en las cocinas de Estambul donde el Bósforo separa dos mundos y los une en el mismo bocado. Es la memoria comestible de los grandes bazares, del ámbar derramado sobre piedra, de las tardes eternas bajo minaretes que cantan al cielo.

Ingredienti

  • 400 g Pan blanco tipo sándwich
  • 300 g Azúcar
  • 350 ml Agua
  • 2 cucharadas Jugo de limón fresco
  • 1 pieza Rama de canela
  • 3 piezas Clavos de olor
  • 150 ml Mantequilla clarificada
  • 200 g Kaymak (nata coagulada turca)
  • 50 g Pistacho picado

Preparazione

  1. Pon en una cacerola pequeña el agua con el azúcar, el limón, la canela y los clavos de olor, y lleva todo a ebullición a fuego medio, dejando que hierva a fuego lento durante 10 minutos: verás cómo el líquido se vuelve ligeramente más espeso y se perfuma con las especias. Cuélalo para eliminar los aromas sólidos, luego déjalo enfriar completamente en el refrigerador, mejor aún si lo preparas con algunas horas de anticipación: debe llegar helado, porque el contraste con el pan caliente es todo el secreto de este postre.
  2. Corta el pan en rebanadas de aproximadamente dos dedos de alto, eliminando las dos puntas que son demasiado duras y no sirven. Divide cada rebanada en dos rectángulos y sécalas con papel absorbente: secar bien la superficie ayuda al pan a dorarse en lugar de empaparse de aceite en la sartén.
  3. Calienta la mantequilla clarificada en una sartén ancha a fuego medio-alto, sin dejar que humee. Coloca las rebanadas de pan y fríelas 2-3 minutos por cada lado, dándoles la vuelta solo cuando los bordes comiencen a dorarse y a chisporrotear: deben salir crujientes por fuera y tiernas por dentro. Colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
  4. Distribuye las rebanadas de pan aún calientes en los platos de postre. Vierte el almíbar helado directamente encima, generosamente: el pan lo absorberá ávidamente pero seguirá manteniendo su forma, no se desmenuzará. En el centro coloca una buena cucharada abundante de kaymak, que con el calor comenzará apenas a derretirse en los bordes.
  5. Termina con un puñado de pistacho picado sobre el kaymak, para dar color y crujencia. Lleva a la mesa de inmediato, sin esperar: es precisamente ese contraste entre el pan caliente, el almíbar frío y la crema lo que hace este postre inolvidable.

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