Focaccia de Recco con Queso
Masa crujiente y queso cremoso, tradición ligur
- Cucina
- Italia - Liguria
- Tempo di preparazione
- 45 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
La Focaccia di Recco nació entre el mar y la roca viva de Liguria, donde los pastores y los pescadores compartían el mismo cielo salado y la misma hambre de tierra. Es un abrazo milenario entre dos almas simples —la harina y el queso— que juntas se convirtieron en símbolo de un pueblo que supo hacer poesía con lo esencial.
Ingredienti
- 300 g Harina de trigo blando
- 150 ml Agua templada
- 8 g Sal fina
- 40 ml Aceite de oliva virgen extra
- 250 g Crescenza (Stracchino)
- pochi rametti Romero fresco (opcional)
Preparazione
- Dispón la harina en forma de fuente y vierte en el centro el agua tibia, la sal y la mitad del aceite: amasa con las manos, empujando con la palma y doblando la masa repetidamente, hasta que sientas la pasta lisa y suave bajo los dedos, sin grumos. Cúbrela con un paño de cocina y déjala reposar un cuarto de hora a temperatura ambiente: se relaja así, y después será un placer estirarla sin que se encoja.
- Divide la masa en dos partes iguales, pesándolas a ojo o con la balanza si quieres ser precisa. Toma la primera y extiéndela directamente sobre la bandeja engrasada, estirándola con las manos o con el rodillo hasta hacerla tan delgada como un velo, apenas dos o tres milímetros: si ves la bandeja transparentarse bajo la pasta, has llegado al punto exacto.
- Desmorona la Crescenza fría con las manos y distribúyela en copos sobre toda la pasta, dejando un margen de un par de centímetros desde el borde: el frío del queso ayuda a que la masa no se humedezca demasiado mientras se cuece. Cubre con la segunda capa de pasta, estirada igual de fina, como si estuvieras arropando una manta ligera.
- Presiona los bordes con los dedos para que se junten bien los dos estratos y cierren bien el queso dentro, luego pincha toda la superficie con los dientes del tenedor: es un gesto que sirve para que escape el aire durante la cocción, así la focaccia queda plana y no se hincha con burbujas. Pinta con el aceite que te queda y termina con algunos ramitas de romero, desmenuzándolo entre los dedos para que despida más aroma.
- Introduce en el horno ya bien caliente a 220 grados y déjala cocer poco menos de un cuarto de hora: observa la superficie, debe volverse dorada con manchitas y sentirás un aroma a pan tostado y romero invadir toda la cocina. Llévala a la mesa todavía caliente y pártela con las manos, como se hace en casa: está más buena así que cortada con cuchillo.