Tortilla de Pasta
Oro crujiente napolitano, pasta reciclada en gloria
- Cucina
- Italia - Campania
- Tempo di preparazione
- 15 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
La frittata di pasta nació en los callejones de Nápoles como un acto de amor obstinado, donde nada se desperdicia y todo renace con una corona de oro crujiente. Es la sabiduría de las manos campanas que convirtieron la humildad del día anterior en el triunfo fragante del mediodía.
Ingredienti
- 300 g Pasta cocida sobrante (espagueti o rigatoni)
- 6 número Huevos
- 80 g Queso Pecorino Romano rallado
- 1 pizca Pimienta negra molida
- 1 pizca Sal
- 4 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
- 1 número Cebolla blanca (opcional)
Preparazione
- Corta la cebolla en láminas finísimas, así se ablanda rápidamente y regala toda su dulzura sin quemarse. Déjala deslizar en la sartén con el aceite ya caliente, a fuego medio-alto, y déjala cocer hasta que se vuelva brillante y apenas dorada en los bordes: si no te apetece, tranquilamente puedes saltarte este paso, la tortilla te saldrá bien de todas formas.
- Vierte la pasta ya reposada en la sartén con la cebolla y mezcla con cuidado, removiendo bien cada hebra para que se impregne de sabor y se ligue con el aceite perfumado. Debe calentarse toda de manera uniforme, sin pegarse al fondo: si es necesario, baja un momento la llama.
- En un cuenco amplio bate los huevos con un tenedor, añade el Pecorino rallado, una vuelta de pimienta molida y una pizca de sal, mezclando hasta que la mezcla sea lisa y bien integrada. Viértela sobre la pasta todavía caliente y mezcla con gestos rápidos y decididos, así cada hebra se viste bien de huevo y queso sin que se formen grumos.
- Baja la llama a nivel medio, haz correr los dos cucharadas de aceite restantes por los bordes de la sartén, que ayudarán a despegar bien la tortilla, y déjala cocer sin tocar nada. El secreto aquí es la paciencia: no remuevas, espera a que los bordes comiencen a despegarse solos y la superficie cuaje, señal de que debajo se está formando una bonita costra dorada.
- Apoya un plato grande boca abajo sobre la sartén, mantén bien firmes las manos en los lados y con un gesto seguro y sin dudarlo voltea todo de un golpe. Deja deslizar la tortilla de nuevo en la sartén por el lado aún claro, y déjala dorar hasta que también esta cara se vuelva crujiente y ambarina, con un aroma de queso tostado que llena toda la cocina.
- Deja deslizar la tortilla sobre una tabla de cortar o un plato grande y déjala reposar unos minutos: se endurecerá un poco y resultará más fácil cortarla sin que se desmenuce. Córtala en lonchas o en porciones como se hace en Nápoles, y llévala a la mesa tibia, quizás envuelta en una hoja de papel como un auténtico tentempié callejero.