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Gazpacho Andaluz

La fría esencia del verano andaluz en un sorbo

Cucina
Spagna - Andalusia
Tempo di preparazione
20 minuti
Difficoltà
Facile
Porzioni
4

La storia di questo piatto

El gazpacho no se inventó en una cocina: nació bajo el sol blanco de Andalucía, entre manos de campesinos que exprimieron la tierra seca hasta hacerla líquida. Es la memoria colectiva de un pueblo que aprendió a beber el verano para sobrevivir a él.

Ingredienti

  • 800 g Tomates maduros San Marzano
  • 1 pieza Pimiento rojo
  • 150 g Pepino fresco
  • 2 dientes Ajo
  • 100 g Pan toscano seco
  • 3 cucharadas Vinagre de vino tinto
  • 80 ml Aceite de oliva virgen extra
  • 5 g Sal marina
  • 2 g Pimienta negra
  • 250 ml Agua fría

Preparazione

  1. Lava bien los tomates bajo agua fresca y córtalos en trozos grandes, eliminando las semillas con los dedos o la punta del cuchillo: son ellas las que traen agua de más y amargor, mejor dejarlas fuera. Limpia el pimiento quitando el tallo blanco y todas las semillas, que son la parte más indigesta, y córtalo en daditos. Pela el pepino con el pelador y divídelo en trozos: si quieres un gazpacho más delicado, elimina también las semillas internas con una cucharita.
  2. Desmenúza el pan duro con las manos y déjalo en remojo en agua fría: es él quien le dará cuerpo y cremosidad a la sopa, así que no tengas prisa y déjalo que beba bien durante dos minutos. Mientras tanto aplasta el ajo con el lado plano del cuchillo, jusто para romper sus fibras: así libera todo el aroma sin quedarse demasiado pungente en el plato final.
  3. Pon en la licuadora los tomates, el pimiento, el pepino, el ajo aplastado, el pan bien escurrido, el vinagre y la mitad del aceite, luego licúa durante mucho tiempo hasta que obtengas una crema densa y suave, sin trozos gruesos que se sientan bajo los dientes. Prueba mientras licúas: si sientes que está demasiado densa, añade agua fría poco a poco, mezclando bien cada vez, hasta que fluya suave de la cuchara pero siga siendo corpuda.
  4. Si quieres una sopa fina como la seda, pásalo todo por el colador presionando bien con el dorso de la cuchara para que salga cada gota de sabor, dejando en el colador solo las pieles y las fibras más duras. Si en cambio te gusta sentir un poco de consistencia bajo el paladar, puedes saltarte este paso sin problema. Ajusta de sal y pimienta, vierte el aceite restante y mezcla bien, probando siempre antes de parar: debe resultar sabroso pero equilibrado, nunca plano.
  5. Cubre la sopa y métela en la nevera durante al menos dos horas, el tiempo necesario para que los sabores se casen bien y el gazpacho adquiera ese frío que lo hace tan refrescante. Antes de servir, mete también los cuencos en el congelador durante unos minutos: comer una sopa fría en un cuenco caliente arruina toda la magia. Trae a la mesa con algunos cubitos de hielo en el plato, tostadas de pan aparte y un hilo de aceite crudo vertido al último, que es lo que más perfuma.

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