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Künefe de Queso y Almíbar

Crujiente por fuera, fundente por dentro, dulce como un abrazo caliente.

Cucina
Turchia
Tempo di preparazione
50 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

Küneфe nace en Hatay, donde el Mediterráneo besa Anatolia, y guarda en su corazón dorado la memoria de los bazares de Estambul y las noches largas de Ramadán. Es Turquía entera servida en un plato: la kadaifi como hilos de sol, el queso como secreto escondido, el sirope como herencia líquida de generaciones.

Ingredienti

  • 300 g Kadayif (fideos de masa filo deshilachada)
  • 150 g Mantequilla clarificada
  • 250 g Queso künefelik o mozzarella fresca sin sal
  • 300 g Azúcar
  • 300 ml Agua
  • 1 cucharada Zumo de limón
  • 3 cucharadas Pistachos picados

Preparazione

  1. Comencemos por el almíbar, que debe estar frío cuando el künefe salga caliente del fuego: este contraste es el verdadero secreto del postre. Pon agua y azúcar en una cazuela a fuego medio, remueve hasta que el azúcar se disuelva completamente, añade el limón y deja cocer a fuego lento sin remover durante 10 minutos, hasta que notes que la cuchara sumergida queda velada de almíbar. Apaga el fuego y deja enfriar completamente a temperatura ambiente sin prisa: si lo viertes caliente sobre un postre caliente lo empaparás y lo harás blando en lugar de brillante.
  2. Ahora toma el kadayif y deshiláchalo bien con las manos en un bol ancho, como si peinaras cabellos de oro, separando cada fibra sin aplastarla: debe quedar ligero y esponjoso. Derrite la mantequilla clarificada a fuego bajo hasta que se vuelva líquida y empiece a oler a avellana, luego viértela aún caliente sobre el kadayif y trabaja con las manos hasta que cada fibra esté brillante y bien untada. Es este paso, no el aceite ni la prisa, el que te regala el dorado crujiente que buscas.
  3. Toma una bandeja redonda antiadherente de 24 cm, úntala ligeramente y extiende la mitad del kadayif presionando bien en el fondo con el dorso de una cuchara, como si estuvieras formando una pequeña concha. Encima distribuye el queso, en láminas o desmenuzado, hasta cubrir toda la base con una capa generosa pero no excesiva: durante la cocción se derretirá y se expandirá solo. Cubre con el resto del kadayif y presiona bien los bordes hacia adentro, así el queso no escapará mientras se cuece.
  4. Si cueces en la cocina, mantén el fuego medio-bajo, cubre la bandeja con una tapa o papel de aluminio y gírala de vez en cuando: en unos 15 minutos el fondo se volverá dorado oscuro y crujiente, y lo verificas levantando un borde con la espátula para ver el color ámbar. Si prefieres el horno, cuece a 200°C durante 20-25 minutos hasta que la superficie esté dorada como pan recién horneado, y agudiza el oído: un ligero crepitar te dice que la mantequilla está caramelizando bien los fideos.
  5. Apenas salga del horno, voltea el künefe sobre un plato de presentación con un gesto decidido, así el lado más dorado queda arriba y luce espectacular. Inmediatamente, mientras aún está hirviendo, vierte el almíbar frío poco a poco sobre toda la superficie: escucharás un pequeño chisporroteo, y es precisamente el sonido correcto, señal de que el postre está absorbiendo el almíbar sin empaparse.
  6. Deja reposar el künefe 5 minutos antes de cortarlo: es el tiempo que necesita el queso dentro para estabilizarse fundente pero no líquido, y el almíbar para distribuirse bien en cada capa. Espolvorea con los pistachos picados para dar crujencia y color, luego sirve caliente en porciones. Prueba primero un pequeño trozo tú mismo, ajusta con un hilo de almíbar si lo ves necesario, y lleva a la mesa con orgullo.

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