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Loukoumades

Bolitas de cielo frito, miel y nostalgia griega

Cucina
Grecia
Tempo di preparazione
120 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

Los loukoumades son el susurro dorado de Grecia, ofrendas antiguas a los dioses olímpicos que hoy aterrizan en manos mortales entre ferias de pueblo y noches de panegírico, donde el aceite y la miel sellan un pacto eterno entre tierra y cielo mediterráneo.

Ingredienti

  • 250 g Harina tipo 00
  • 150 ml Agua tibia
  • 7 g Levadura fresca de panadería
  • 3 g Sal fina
  • 5 g Azúcar
  • 20 ml Aceite de oliva virgen extra
  • 1000 ml Aceite de semillas para freír
  • 200 ml Miel cruda
  • 2 g Canela molida
  • 50 g Nueces picadas

Preparazione

  1. En un cuenco pequeño vierte agua apenas tibia, disuelve el azúcar y desmorona la levadura, revolviendo lentamente con un tenedor. Cubre y deja reposar tranquilo: cuando en la superficie se forme una espuma ligera e hinchada, la levadura está viva y lista para trabajar para ti. Si después de un tiempo no ves espuma, tírala y comienza de nuevo, porque una masa con levadura débil nunca leuditará bien.
  2. En un cuenco amplio une la harina y la sal, revolviendo con los dedos para distribuirla bien. Haz un pozo en el centro, vierte la mezcla de levadura y el aceite, luego amasa con energía, primero con una cuchara y después con las manos, hasta que sientas la masa volverse suave y elástica bajo los dedos. Debe resultar blanda y pegajosa lo justo: si la tocas y se despega de las manos sin esfuerzo, has trabajado bien.
  3. Cubre el cuenco con un paño húmedo, que sirve para evitar que se seque la superficie, y coloca la masa en un rincón tibio de la cocina, lejos de corrientes de aire. Déjala reposar con calma: verás el volumen crecer hasta triplicarse, y la masa estará llena de burbujas de aire si la miras a contraluz. No tengas prisa aquí: es el tiempo el que regala ligereza a las loukoumades.
  4. Vierte el aceite de semillas en una olla alta y caliéntalo a fuego medio, controlando la temperatura con el termómetro hasta que llegue a 170°C. Si no tienes termómetro, sumerge un trocito de masa: si chisporrotea enseguida y sube a la superficie rodeado de burbujas, el aceite está listo. No lo dejes calentar demasiado o las loukoumades se oscurecerán por fuera quedando crudas por dentro.
  5. Humedece bien dos cucharas en un vaso de agua fría, así la masa no se pega, y toma porciones pequeñas, no más grandes que una nuez (aproximadamente 30g). Deja deslizar cada porción suavemente en el aceite caliente, sin dejarla caer desde demasiada altura para no salpicarte. Fríe solo 3-4 bolitas a la vez: si pones demasiadas juntas el aceite se enfría y las loukoumades absorben grasa en lugar de dorarse.
  6. Deja freír las bolitas dándoles vuelta a mitad de la cocción con una espumadera, así se dorarán de cada lado de forma uniforme. Están listas cuando tienen un bonito color dorado oscuro y, tocándolas con la espumadera, sientes que están ligeras y vacías por dentro. Escúrrelas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa, te lo recomiendo, de lo contrario resultarán pesadas al paladar.
  7. En una cazuela pequeña calienta la miel con la canela a fuego muy bajo, revolviendo apenas, solo el tiempo necesario para que se vuelva fluida y aromática, sin dejarla hervir pues de lo contrario pierde delicadeza. Viértela caliente sobre las loukoumades recién fritas, aún calientes: así la miel penetra bien y las da sabor desde dentro en lugar de quedarse solo en la superficie.
  8. Pica groseramente un puñado de nueces con el cuchillo, así permanecen crujientes, y espárcelas sobre las loukoumades aún humeantes. Llévala a la mesa enseguida: es el calor el que mantiene viva su fragancia, y esperando demasiado perderían esa costrita crujiente que las hace especiales.

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