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Mudardara (Arroz y Lentejas al Comino con Cebollas Crujientes)

Humildad y comino, coronados por cebollas doradas como oro puro.

Cucina
Levante
Tempo di preparazione
60 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

Del Levante llega este plato humilde, hijo de la tierra y del tiempo, donde el arroz y las lentejas se abrazan como hermanos pobres que se hicieron reyes. Es comida de campesinos y de sabios, servida en las mesas donde la sencillez se volvió sabiduría, y donde cada grano guarda la memoria de generaciones que supieron encontrar riqueza en lo esencial.

Ingredienti

  • 200 g Lentejas pardinas
  • 150 g Arroz basmati
  • 4 pz Cebollas grandes
  • 150 ml Aceite de oliva
  • 2 cucharaditas Comino molido
  • 1 cucharadita Semillas de comino
  • 1 pizca Canela molida
  • 500 ml Caldo vegetal o agua
  • q.b. Sal fina
  • 1 pz Limón
  • 1 pz Hojas de laurel

Preparazione

  1. Vierte las lentejas en una olla grande, cúbrelas con agua fría abundante y añade la hoja de laurel: lleva a ebullición a fuego alto sin sal, porque si no la piel quedaría dura. Cuece hasta que estén tiernas pero aún firmes, nunca deshechas: prueba una, debe ceder bajo los dientes manteniendo su forma. Cuando las escurras, no tires el agua de cocción: reserva un vaso, porque dará profundidad al arroz más adelante.
  2. Corta las cebollas en tiras finas como velos, intentando mantenerlas del mismo tamaño para que se cuezan juntas sin que algunas se quemen antes que otras. Hazlas calentar en una sartén ancha con aceite a fuego medio-alto, removiendo a menudo con paciencia hasta que se tornen de un bonito marrón oscuro y reluciente, con un aroma dulce casi a caramelo: lleva tiempo, pero es el corazón de todo el plato. Escúrrelas sobre papel absorbente y sálalas enseguida, aún calientes, para que permanezcan crujientes al enfriarse; el aceite sabroso que queda en la sartén no lo tires, lo usarás enseguida.
  3. En la misma sartén, con el aceite aromático de las cebollas que quedó (añade un poco más si es necesario, hasta 3-4 cucharadas), tuesta el comino en semillas y molido a fuego medio, moviendo la sartén constantemente: se queman en un instante, y solo quieres que liberen su aroma cálido. Vierte enseguida las lentejas escurridas y el arroz lavado, mezcla bien para que se impregnen en el aceite aromático durante un par de minutos, hasta que los bordes del arroz se vuelvan casi transparentes.
  4. Moja todo con el caldo caliente y con el agua de cocción de las lentejas que habías reservado, perfuma con la canela y sala con decisión, teniendo en cuenta que el arroz absorberá mucha sal durante la cocción. Lleva a ebullición, luego baja el fuego al mínimo, cubre con tapa y deja cocer a fuego lento sin destapar jamás, hasta que todo el líquido se haya absorbido y en la superficie veas formarse los pequeños agujeritos típicos del vapor que sube.
  5. Apaga el fuego y deja reposar la olla aún cubierta, poniendo un paño limpio entre la olla y la tapa: el trapo absorberá el vapor en exceso y el arroz se secará quedando suelto en lugar de pegajoso. No saltes este paso por prisa, es precisamente lo que distingue una verdadera mudardara de un simple plato de arroz.
  6. Transfiere el arroz y las lentejas a una fuente de servicio amplia y exprime encima un chorrito de zumo de limón fresco: es la acidez la que despierta el comino y hace cantar todos los sabores juntos. Prueba y rectifica de sal si es necesario, luego cúbrelo generosamente con las cebollas crujientes recién fritas, porque el contraste entre el calor del arroz debajo y lo crujiente y frío arriba es lo que hace especial este sencillo plato. Sirve enseguida, acompañando quizás con un yogur blanco para quien lo desee.

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