Paella Valenciana
El oro de Valencia en una única sartén humeante
- Cucina
- Spagna
- Tempo di preparazione
- 45 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
La paella valenciana no es un plato: es un territorio que se deja comer. Nació entre arrozales plateados y huertos perfumados, donde el Mediterráneo susurra y la tierra rojiza guarda el secreto del azafrán como si fuera oro líquido.
Ingredienti
- 400 g Arroz bomba
- 600 g Pollo a trozos
- 400 g Conejo a trozos
- 200 g Judías verdes
- 1 litro Caldo vegetal o de pollo
- 200 g Tomates pelados
- 1 mediana Cebolla
- 4 dientes Ajo
- 2 cucharaditas Pimentón dulce
- 1 pizca Azafrán en hebras
- 100 ml Aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita Sal
- 1 pizca Pimienta negra
- 100 ml Agua para el azafrán
Preparazione
- Pon el azafrán en un cuenco con agua templada. Verás inmediatamente que el agua comienza a teñirse de amarillo-naranja: espera hasta que el color se vuelva intenso y profundo (el agua debe ser casi opaca y de un color ámbar oscuro). Mientras tanto, vierte el caldo en una pequeña cazuela y colócala al fuego a fuego bajo: debe mantenerse caliente y apenas temblando, es decir, verás burbujas minúsculas que suben desde el fondo pero sin que el agua hierva fuerte y violentamente.
- En una paella ancha (aproximadamente 40 cm), vierte el aceite de oliva y enciende el fuego a nivel medio-alto. Cuando el fondo de la paella está bien caliente (prueba acercando la mano: sentirás el calor intenso que sube), coloca el pollo y el conejo en la paella. Déjalo estar sin tocar durante 4-5 minutos: verás la carne volverse dorada y crujiente por debajo. Luego voltea los trozos con unas pinzas y continúa la cocción hasta que toda la superficie esté oscura y dorada (otros 3-4 minutos). Finalmente, espolvorea con sal y pimienta.
- Añade la cebolla que has picado finamente y el ajo. Mezcla todo junto con una cuchara de madera hasta que estén bien distribuidos en la paella y no queden grumos. Después de aproximadamente 3-4 minutos, la cebolla cambiará: se volverá transparente (podrás casi ver a través de los trocitos), blanda y muy aromática. Sentirás un aroma dulce y agradable que sube de la paella: esa es la señal de que está lista.
- Espolvorea el pimentón dulce sobre toda la paella y mezcla inmediatamente y rápidamente con la cuchara durante aproximadamente 1 minuto, incorporándolo bien con la carne y la cebolla. Este paso es importante: el pimentón no debe quedarse quieto en contacto con el calor, si no se quema y se vuelve amargo. Cuando está bien mezclado y el color es rojo uniforme, vierte los tomates pelados en la paella.
- Vierte el arroz bomba en la paella y mezcla continuamente con la cuchara durante 2 minutos: estás tostando el arroz para darle un sabor más rico y profundo. Observa bien los granos mientras mezclas: cuando veas que los bordes comienzan a volverse transparentes y ligeramente vitreos mientras el centro sigue opaco y blanco, el arroz ha absorbido el calor y los sabores y está listo para el caldo.
- Vierte el caldo caliente poco a poco, comenzando con aproximadamente 750 ml. Mezcla bien con la cuchara para distribuir el caldo uniformemente por toda la paella. Mantén el fuego a nivel medio-alto y espera hasta que veas el líquido que comienza a hervir vivamente sobre toda la superficie de la paella.
- Espolvorea las judías verdes sobre la superficie del arroz y vierte el agua amarilla con el azafrán sobre todo. A PARTIR DE ESTE MOMENTO NO MEZCLES MÁS: el arroz debe absorber el líquido en paz. Baja el fuego a nivel medio. Verás que en el fondo de la paella se forma una costra dorada: cuando acercas el oído sentirás un ligero crepitar, es el socarrat (la parte más buena de la paella). La costra debe ser dorada y crujiente, nunca negra o quemada.
- Deja cocer sin tocar nada y sin mezclar. Durante estos 18-20 minutos, observa el líquido: conforme el arroz lo absorbe, verás el nivel del agua disminuir y las burbujas desaparecer. Está listo cuando: el arroz es blando al morder (prueba un grano del borde), el líquido está completamente absorbido y no ves más humedad en la superficie, sientes un ligero crepitar desde el fondo (el socarrat es crujiente pero no quemado).
- Apaga el fuego. Cubre la paella con una hoja de papel de aluminio y déjala reposar quieta durante 5 minutos: el calor que queda dentro completará la cocción, los granos de arroz se volverán aún más blandos y sueltos, y todos los sabores se unirán perfectamente.