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Panna Cotta de Miel de Acacia

Terciopelo piamontés besado por el néctar de las flores

Cucina
Italia - Piemonte
Tempo di preparazione
15 minuti
Difficoltà
Facile
Porzioni
4

La storia di questo piatto

Nació entre las colinas del Piamonte, donde las vacas pastan en prados que huelen a hierba mojada y los acacios florecen en silencio cada primavera. Es la memoria blanca de una región que convirtió la sencillez en elegancia, el frío en ternura.

Ingredienti

  • 300 ml Nata fresca entera
  • 100 ml Leche entera
  • 60 g Miel de acacia
  • 2.5 hojas Gelatina en hojas
  • 50 ml Agua fría
  • 1 vaina Vainilla (vaina o extracto)
  • 1 pizca Sal fina
  • 20 g Miel de acacia (para guarnición)

Preparazione

  1. Coloca las hojas de gelatina en un bol con agua fría. Espera a que se vuelvan suaves y esponjosas: cuando las presiones delicadamente con un dedo, no deben oponer resistencia y se doblan fácilmente sin romperse. Sabrás que están listas cuando pierden esa rigidez inicial y se convierten en algo parecido a una esponja mojada.
  2. Vierte la nata y la leche en una cacerola pequeña. Corta la rama de vainilla a lo largo con un cuchillo bien afilado, luego raspa las semillitas negras del interior usando la punta del cuchillo: verás los pequeños puntitos negros que se despegan. Añádelos al líquido junto con una pizca de sal. Mezcla bien con una cuchara de madera hasta que todo esté bien distribuido.
  3. Enciende el fuego a potencia media-baja y remueve el líquido delicadamente con una cuchara de madera. Observa cuándo comienza a humear ligeramente por los bordes: ese es el momento exacto para añadir la miel. Nunca debe hervir (si ves grandes burbujas que suben rápidamente, la vainilla pierde su aroma delicado). Vierte la miel y continúa removiendo hasta que desaparezca completamente en el líquido caliente y no veas más rastros de miel en el fondo.
  4. Retira la cacerola del fuego y déjala reposar 1 minuto para que se enfríe un poco. Toma las hojas de gelatina ablandadas y estrújalas bien con las manos sobre el bol para eliminar el exceso de agua: verás cómo el agua escapa entre los dedos. Añádelas a la mezcla caliente y remueve bien con una cuchara de madera hasta que la gelatina desaparece completamente y el líquido vuelve a ser transparente y homogéneo, sin grumos visibles.
  5. Vierte la mezcla a través de un colador de malla fina en un bol limpio: el líquido suave caerá en el bol inferior, mientras que los pequeños trozos de vainilla quedarán atrapados en el colador. Este paso hace que la panna cotta sea perfectamente lisa y delicada al paladar.
  6. Vierte delicadamente la mezcla en las copitas o vasitos, llenando hasta aproximadamente 2 cm del borde. Deja enfriar a temperatura ambiente sobre la encimera de la cocina: la mezcla debe volverse tibia al tacto (ya no caliente). Cuando la toques con un dedo, no debe quemar.
  7. Traslada los vasitos al frigorífico y deja reposar durante al menos 4-6 horas, idealmente toda la noche. La panna cotta está lista cuando la superficie rebota ligeramente si la tocas con un dedo, pero la mezcla en el interior está firme y no se mueve si inclinas delicadamente el vasito.
  8. Poco antes de servir, vierte un chorrito de miel fresca sobre la superficie de cada panna cotta. Si lo deseas, decora con una flor comestible o algunas láminas de almendra tostada.

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