Pasta con Calabacín y Guisantes con Huevo — Mi Plato Único
Verdure dolci e uovo d'oro, un'armonia in un piatto
- Cucina
- Italia
- Tempo di preparazione
- 20 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 1
La storia di questo piatto
Este plato nació en una cocina italiana donde el tiempo se mide en estaciones: el verde tierno del calabacín y los guisantes es la primavera que entra por la ventana, mientras el huevo dorado en el centro es el sol que completa el círculo de la tierra.
Ingredienti
- 80 g pasta corta (penne o fusilli)
- 150 g calabacines medianos
- 60 g guisantes frescos o congelados
- 40 g lechuga fresca (rizada o romana)
- 30 g queso de ricotta salada
- 30 ml aceite de oliva virgen extra
- 500 ml agua de cocción de pasta
- 5 g sal
Preparazione
- Lleva el agua a ebullición en una olla a fuego alto — cuando veas vapor subiendo, añade la sal. Mientras tanto, corta los calabacines en daditos de medio centímetro: trabaja rápido, nada de láminas finas. El secreto es mantener los trozos consistentes para que permanezcan crujientes durante la cocción.
- Cuando el agua hierve de verdad, echa la pasta y sigue el tiempo de cocción del paquete, pero sácala 1 minuto antes — debe quedar al dente, confía en mí. Mientras cuece, vierte aceite en una sartén ancha a fuego medio-alto y añade los calabacines troceados: deben crepitar enseguida, sentirás el aroma. Cuécelos 4-5 minutos hasta que empiecen a dorarse en los bordes.
- Añade los guisantes a los calabacines y mezcla bien — si usas guisantes frescos cuécelos 3 minutos, si congelados 2 minutos. Mantén el fuego a medio.
- Cuando la pasta esté al dente, cuélala reservando media taza de agua de cocción. Vierte la pasta en la sartén con las verduras, apaga el fuego y mezcla rápidamente durante 30 segundos — el almidón del agua de cocción crea la cremosidad que lo une todo. Si ves que se seca demasiado, añade un poco del agua de pasta.
- Fuera del fuego, desmenuza la lechuga fresca a mano por encima — debe permanecer fresca y crujiente, nunca cocida. Con un cuchillo microplane, raspa la ricotta salada en virutas directamente en el plato — debe mantenerse crujiente y visible, nunca pulverizada. Un hilo de aceite final y un último pellizco de sal. Prueba antes de servir: debe ser cremoso, verdoso, vivo, con el contraste crujiente de la ricotta salada.