Pasta con Garbanzos a la Romana
Una sopa romana densa, reconfortante y auténtica.
- Cucina
- Italia - Lazio
- Tempo di preparazione
- 90 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
La pasta e ceci es el susurro del Lacio en un cuenco: nació en las cocinas humildes de Roma, donde los ingredientes simples se convertían en liturgia cotidiana, en abrazo de madres y nonnas que sabían que la verdadera riqueza huele a romero y tierra mojada.
Ingredienti
- 300 g Garbanzos secos
- 200 g Pasta tipo ditalini o tubitos pequeños
- 1 pieza Cebolla blanca
- 1 pieza Zanahoria
- 1 tallo Tallo de apio
- 2 dientes Dientes de ajo
- 2 ramitas Romero fresco
- 200 g Tomates pelados en lata
- 80 ml Aceite de oliva virgen extra
- 1200 ml Agua
- q.b. al gusto Sal
- q.b. al gusto Pimienta negra molida
Preparazione
- Pon los garbanzos secos a remojo en un cuenco lo bastante grande con agua fría que los cubra generosamente, porque durante la noche duplicarán su volumen: déjalos reposar así durante 12 horas completas. Escúrrelos, enjuágalos bajo el agua corriente y ponlos en una olla con agua fresca, luego cuécelos a fuego lento hasta que los sientas tiernos al morder, unos 45-50 minutos: el secreto es salar solo al final de la cocción, porque la sal demasiado pronto los mantiene duros.
- Pica finamente la cebolla, la zanahoria y el apio, tan pequeños que casi se deshacen en el sofrito, y déjalos marchitar suavemente en una olla con el aceite, los dientes de ajo aplastados con la palma de la mano y el romero. Mantén la llama baja y remueve a menudo: debe perfumar toda la cocina, y las verduras tienen que volverse doradas y relucientes, nunca quemadas.
- Añade los tomates pelados rompiéndolos con la cuchara directamente en la olla, y déjalos saborizar durante 10 minutos a fuego lento, hasta que la salsa se reduzca y se vuelva más espesa y roja vivo. Vierte entonces los garbanzos con toda su agua de cocción, que es preciosa y dará cuerpo a la sopa, y remueve con delicadeza para amalgamarlo todo.
- Sube la llama y lleva todo a ebullición, luego vierte la pasta directamente en la sopa sin colarla antes: se cocerá absorbiendo todo el sabor del caldo. Remueve de vez en cuando con una cuchara de madera, especialmente en el fondo, así la pasta no se pega y se cuece durante el tiempo indicado en el paquete.
- Prueba siempre antes de ajustar: la pasta debe estar al dente, con un núcleo apenas resistente bajo los dientes. Rectifica de sal y pimienta con calma, apaga el fuego y vierte en crudo el aceite bueno que ha quedado: es este el toque que da aroma y brillo, nunca lo hagas hervir.
- Tapa la olla y deja reposar la sopa 2-3 minutos fuera del fuego: es el momento en que los sabores se conocen y se abrazan de verdad. Sirve bien caliente en cuencos profundos, con un último hilo de aceite en crudo encima, que es como una caricia final al plato.