Pasta Fría con Salsa de Tomates Cherry y Menta
Frescura mediterránea en un plato: pasta fría con salsa cruda de tomates cherry y menta
- Cucina
- Italia
- Tempo di preparazione
- 25 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 1
La storia di questo piatto
Este plato es un fragmento de verano mediterráneo preservado en el tiempo: nació en las costas del sur de Italia, donde el sol cae pesado sobre los huertos y los tomates cherry revientan de dulzura salina, donde la menta crece silvestre entre las piedras calientes y perfuma el aire como una promesa de alivio.
Ingredienti
- 100 g Pasta (espaguetis o plumas)
- 10 piezas Tomates cherry
- 1 mediana (80g) Zanahoria
- 0.25 mediana (20g) Cebolla
- 15 g Parmesano
- 7 hojas Hojas de menta piperita
- 10 ml Aceite de oliva virgen extra
- 2 g Sal
Preparazione
- Toma 5 tomates cherry, corta cada uno por la mitad y con la punta de una cucharita vacía el agua y las semillas internas: así la salsa no resultará demasiado líquida. Los otros 5 déjalos enteros, con toda su pulpa jugosa, servirán para dar cuerpo y dulzura a la crema.
- En el vaso de la batidora pon la zanahoria limpia y cortada en trocitos, la cebolla, el parmesano desmenuzado con las manos, algunas hojas de menta fresca, los 10 tomates cherry, una pizca de sal y un chorrito de aceite de buena calidad. Prepara todo cerca de la batidora, así no pierdes tiempo y los sabores se mantienen frescos.
- Enciende la batidora y trabaja los ingredientes durante un minuto: no es necesario reducir todo a puré, la crema está más sabrosa si conserva algunas pequeñas trazas de verdura, que se sienten bajo los dientes. Detente, prueba con una cucharita y ajusta de sal: es el momento en que la salsa adquiere de verdad su carácter.
- Pon en el fuego una olla grande con agua, sálala bien cuando hierva con decisión — el agua debe saber a mar — e introduce la pasta. Cuécela siguiendo los tiempos indicados en el paquete, generalmente 10-12 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
- Cuela la pasta y pásala enseguida bajo un chorro de agua fría, moviéndola con las manos o una cuchara para despegar bien cada pieza. Continúa hasta que la sientas fresca al tacto, sin más calor residual: es fundamental, porque si se queda tibia la salsa cruda se calienta y pierde su frescura.
- Vierte la pasta ya fría en un cuenco grande y cúbrela con la salsa de tomate y verduras, removiendo con cuidado para que cada pieza se vista bien de condimento. Deja reposar unos minutos antes de llevarla a la mesa: en este breve descanso los sabores se conocen y se abrazan, y el plato llega más armónico.