Patatas Bravas
Cubos dorados de Madrid, crujientes por fuera y tiernos por dentro
- Cucina
- Spagna
- Tempo di preparazione
- 55 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
Las patatas bravas son una de las tapas más queridas de España, y Madrid las reclama como suyas con orgullo de barra y de domingo. Aquí no hay pompa: solo patata, aceite de oliva y una salsa roja que lleva el nombre de lo que provoca.
Ingredienti
- 800 g Patatas de pasta amarilla
- 500 ml Aceite de oliva virgen extra
- 400 g Tomates pelados
- 200 g Mayonesa
- 3 dientes Ajo
- 1 cucharada Pimentón ahumado
- 0.5 cucharada Guindilla en polvo
- 5 g Sal
- 2 g Pimienta negra
- 1 manojo Perejil fresco
Preparazione
- Pela las patatas con un pelador, deslizando la cuchilla de arriba hacia abajo y girando la patata para eliminar toda la cáscara. Luego córtalas en cubos de aproximadamente 2 cm de lado: imagina dividir cada patata en cuadraditos uniformes. Usa un cuchillo bien afilado y trabaja sobre una tabla estable, manteniendo la patata fija con la otra mano con los dedos doblados (para no cortarte). Habrás terminado cuando la patata esté completamente blanca y sin cáscara.
- Pon los cubos de patata en una olla con agua fría y un pellizco de sal. Enciende el fuego al máximo y espera a que el agua hierva: verás las burbujas subir desde el fondo de la olla y escucharás un borboteo intenso. Cuando el agua hierve fuerte, cuece durante 8-10 minutos. Para saber si están listas, pincha un cubito con un tenedor: debe entrar fácilmente pero con un poco de resistencia en el centro. Si el tenedor atraviesa sin esfuerzo, ya están cocidas y corre el riesgo de deshacerse.
- Vierte las patatas en un colador y agítalo bien para eliminar el agua en exceso. Luego distribúyelas sobre papel de cocina (papel absorbente) y déjalas reposar al menos 5 minutos sin tocarlas. Verás gradualmente cómo el agua residual se evapora: las patatas se volverán cada vez más secas y esto las hará más crujientes cuando las frías.
- Para la salsa brava: pica el ajo muy finamente con un cuchillo, aplastándolo contra la base de la hoja y luego cortándolo en trocitos pequeñísimos. Vierte un poco de aceite en una sartén a fuego medio y añade el ajo picado. Enseguida lo escucharás chisporrotear y percibirás un aroma agradable de ajo cocinándose (unos 30 segundos). No lo dejes demasiado tiempo o se oscurecerá y amargará. Añade inmediatamente los tomates pelados, el pimentón y la guindilla, luego baja el fuego al mínimo. Deja cocer suavemente removiendo de vez en cuando con una cuchara. La salsa está lista cuando es densa, de un rojo oscuro intenso y aromática: cuando levantes la cuchara, la salsa bajará lentamente como la miel.
- Para el alioli: vierte la mayonesa en un cuenco, toma un diente de ajo y aplástalo con el lado plano de un cuchillo (golpea suavemente el cuchillo con el puño cerrado). Añade el ajo aplastado a la mayonesa junto con un pellizco de sal y pimienta. Mezcla bien con una cuchara hasta que el ajo se distribuya uniformemente: el color debe ser homogéneo y no deben quedar trocitos visibles de ajo.
- Llena una sartén o cazuela profunda con aceite hasta la mitad y caliéntalo a fuego medio-alto. Para verificar que el aceite está listo, introduce un palillo de madera: si alrededor de él suben inmediatamente pequeñas burbujas frecuentes, está bastante caliente. O bien, lanza una minúscula migaja de pan: si se dora y flota en aproximadamente 20-30 segundos, el aceite está listo. Fríe los cubos de patata en pequeñas tandas (no pongas demasiados juntos o se cocerán mal y quedarán húmedas): cada tanda necesitará 3-4 minutos. Sabrás que están listas cuando se vuelvan doradas y crujientes por fuera. Para comprobar el interior, corta una patata: debe estar blanda y transparente, no harinosa. Usa una espumadera para sacarlas y colócalas inmediatamente sobre un plato cubierto de papel absorbente.
- Transfiere todas las patatas fritas a una fuente grande o a platos individuales. Espolvoréalas inmediatamente con un poco de sal marina gruesa (la sal gruesa se adhiere mejor cuando las patatas están aún calientes y secas). Vierte la salsa brava sobre las patatas lo necesario, aproximadamente la mitad de la cantidad que ves. Luego añade una cucharada generosa de alioli en cada porción, creando pequeños montículos.
- Pica el perejil fresco muy finamente con un cuchillo, manteniendo fija la punta de la hoja sobre la tabla y moviendo solo la base del cuchillo adelante y atrás (como meciéndose). Esparce el perejil abundantemente sobre las patatas, cubriendo bien todo. Sirve enseguida mientras las patatas están aún calientes y crujientes: el contraste entre el calor de la patata y las salsas es importante para apreciar completamente el sabor.