Hojaldres de Tomate y Orégano
Pizzetas crujientes y sencillas, la receta familiar que gusta a todos
- Cucina
- Italia
- Tempo di preparazione
- 20 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 16
Ingredienti
- 230 g Masa de hojaldre redonda
- 100 g Salsa de tomate
- 10 g Aceite de oliva virgen extra
- 2 g Orégano seco
- 1 g Sal fina
Preparazione
- Extiende la masa de hojaldre sobre la superficie de trabajo y con un vaso de unos 7 centímetros de diámetro, o con un cortador de galletas si tienes, corta muchos círculos regulares. ¿Te sobra masa? No la tires: recógela, aplánala de nuevo con las manos y saca más discos hasta usarla toda. Si prefieres, puedes cubrirla con un paño para que se mantenga blanda y no se seque.
- Coloca cada círculo de masa sobre la bandeja forrada con papel de horno, dejando un poco de espacio entre uno y otro para que se inflen ligeramente durante la cocción.
- Coge un tenedor y pincha los bordes de cada disco, así cuando entren al horno no se inflarán como pequeños globos y quedarán planas y crujientes. Este es el truco que marca la diferencia entre una pizzeta elegante y una que ha subido mal.
- Vierte una cucharada de salsa de tomate en el centro de cada pizzeta y, con el dorso de la cuchara, extiende la salsa suavemente hacia los bordes, pero sin llegar al margen: deja libre unos medio centímetro de masa blanca alrededor, así el borde se mantiene crujiente y no se humedece.
- Aliña cada pizzeta con unas gotas de buen aceite de oliva, un pizzico de sal fina y una generosa cantidad de orégano seco, sin pasarse. El orégano seco perfuma más que el fresco, así que sobra con poco: prueba antes de llevar a la mesa y así aprendes a dosificarlo a tu gusto.
- Introduce las pizzetas en el horno estático ya precalentado a 200°C. Después de unos 20 minutos, observa bien los bordes: deben estar dorados y ligeramente crujientes en los lados, mientras que la salsa no debe secarse demasiado. Si hueles la pizza llegar hasta la cocina, está casi lista.
- Saca las pizzetas del horno y déjalas templar unos minutos sobre la encimera antes de servirlas. Así la masa tendrá tiempo de asentarse, se mantendrá crujiente y no te quemarás la boca al probarlas.