Pollo al Horno con Limón y Alcaparras a la Siciliana
Sol de Sicilia en el plato, aroma de limón y alcaparras
- Cucina
- Italia - Sicilia
- Tempo di preparazione
- 50 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
Este plato es un fragmento de Sicilia que viaja en el tiempo: la tierra volcánica, el mar brillante, los limoneros cargados bajo un sol que no pide permiso. Los alcaparrones nacen entre las piedras como rebeldes perfumados, testigos silenciosos de una isla que ha sabido convertir la aridez en belleza.
Ingredienti
- 1 pieza (1200-1500g) Pollo entero
- 3 piezas Limones sicilianos
- 150 g Alcaparras de Pantelleria en salmuera
- 2 cucharaditas Orégano silvestre seco
- 4 dientes Ajo
- 5 cucharadas Aceite de oliva virgen extra siciliano
- 200 ml Vino blanco seco
- 200 ml Caldo de pollo
- 1 cucharadita Sal marina
- 1/2 cucharadita Pimienta negra molida
Preparazione
- Pon las alcaparras en un colador y enjuágalas bajo agua fresca, moviéndolas con los dedos, hasta que dejen de saber a sal al probarlas: luego déjalas reposar un momento en un cuenco pequeño. Coge los limones y córtalos en rodajas bien finas, como si fueran monedas, eliminando con la punta del cuchillo todas las semillas que encuentres.
- Seca el pollo con papel absorbente hasta que lo sientas completamente seco, por dentro y por fuera: este es el secreto para una piel que luego se dore de verdad. Espolvorea sal, pimienta y orégano silvestre por toda la superficie y también en la cavidad interna, después coge dos dientes de ajo, aplástalos con el dorso del cuchillo y fricciónalos con energía dentro del pollo, así el aroma penetra en cada rincón.
- Vierte tres cucharadas de aceite en el fondo de una bandeja de horno y coloca el pollo en el centro, con tranquilidad. Alrededor distribuye las rodajas de limón, las alcaparras bien escurridas, los otros dos dientes de ajo aplastados y, si tienes, una ramita de orégano fresco: verás qué aroma se desprende ya así, en crudo.
- Vierte el vino blanco y el caldo alrededor del pollo, nunca encima, así la piel queda libre para dorarse y no se empapa. Cubre con una hoja de papel de horno, como una manta ligera, e introduce en el horno ya precalentado a 190°C: ahora deja que el calor haga su trabajo con paciencia.
- A mitad de la cocción retira el papel y con una cuchara recoge el fondo que se ha formado, vertiéndolo sobre el pollo poco a poco: este paso, que se llama bañar, da brillo y sabor a la piel. Continúa la cocción descubierta hasta que la piel se vuelva dorada y ligeramente crujiente, y si tienes un termómetro comprueba que el interior de la carne haya alcanzado los 75°C.
- Apaga el horno y deja el pollo dentro descansando: la carne se relaja y los jugos se distribuyen mejor, así al cortar no perderás todo el sabor en la tabla de corte.