Pollo a la Romana con Pimientos
Guiso de pollo y pimientos del Lazio, puro confort
- Cucina
- Italia - Lazio
- Tempo di preparazione
- 90 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
Nació en las tabernas del Trastevere, donde el adoquín guarda el calor del verano romano y las voces se mezclan con el humo de las cocinas abiertas. Es el abrazo de una ciudad eterna que nunca tuvo prisa para amar.
Ingredienti
- 1200 g Pollo
- 2 pieza Pimientos rojos
- 2 pieza Pimientos amarillos
- 400 g Tomates pelados
- 200 ml Vino blanco seco
- 1 pieza Cebolla
- 3 diente Ajo
- 60 ml Aceite de oliva virgen extra
- 250 ml Caldo de verduras
- 1 cucharada Sal
- 1 cucharada Pimienta negra
- 20 g Perejil fresco
Preparazione
- Corta el pollo en trozos de aproximadamente 4-5 cm y sécalo bien con papel de cocina: este es el secreto para un dorado perfecto, porque la carne mojada se cuece al vapor en lugar de dorarse. Sala y pimienta cada trozo con generosidad, masajeando un poco para que los sabores penetren bien en la carne.
- Calienta el aceite en una olla grande a fuego medio-alto hasta que lo veas brillar ligeramente, luego coloca el pollo sin abarrotar la olla: si los trozos se tocan demasiado, es mejor trabajar en dos tandas, de lo contrario el pollo sudará en lugar de dorarse. Déjalo oscurecer por un lado sin tocarlo demasiado, luego dale la vuelta: estará listo en este paso cuando cada trozo tenga una bonita cortecita dorada y se despegue solo del fondo de la olla.
- Reserva el pollo a un lado y en ese mismo aceite, repleto de todos esos sabores, deja que se marchiten la cebolla picada y el ajo machacado: bastan un par de minutos, hasta que se vuelvan suaves y transparentes, sin dejarlos dorarse o se volverán amargos. Vierte el vino blanco y remueve recogiendo con una cuchara de madera todo el fondo dorado que se ha pegado a la olla: es ahí donde se esconde el sabor más delicioso.
- Limpia los pimientos, elimina las semillas y los filamentos blancos que dan amargura, y córtalos en tiras amplias. Añádelos a la olla junto con los tomates pelados, el caldo y el pollo ya dorado con todo su juguito, removiendo con delicadeza para que todos los sabores se encuentren.
- Tapa la olla y deja que hierva a fuego bajo, con un hervor apenas esbozado, durante 45-50 minutos: remueve de vez en cuando para que nada se pegue en el fondo. Sabrás que está listo cuando el pollo se despega casi solo al tenedor y la salsa se ha reducido, volviéndose densa y brillante, con un aroma que impregna toda la cocina.
- Prueba siempre antes de servir, este es el momento más importante: rectifica de sal y pimienta si es necesario, porque cada olla tiene su propia voz. Espolvorea con perejil fresco picado en el momento, que aporta color y frescura, y lleva a la mesa en un plato hondo bien caliente para que el pollo mantenga todo su calor y su aroma.