Revithada de Sifnos
Garbanzos silvestres, barro y horno del pueblo griego
- Cucina
- Grecia - Isola di Sifnos
- Tempo di preparazione
- 780 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
La revithada es el alma mineral de Sifnos hecha alimento: garbanzos salvajes que han bebido la misma sal del Egeo que bate sus acantilados, cocidos en terracotta oscura dentro del horno comunal del pueblo, donde el tiempo no se mide en minutos sino en generaciones y oraciones susurradas al amanecer.
Ingredienti
- 500 g Garbanzos secos
- 2 medianas Cebolla blanca
- 4 dientes Ajo
- 150 ml Aceite de oliva virgen extra
- 1500 ml Agua
- 1 cucharada Sal marina
- mezzo cucharadita Pimienta negra molida
- 2 hojas Laurel
- 1 cucharadita Tomillo seco
Preparazione
- Coloca los garbanzos secos en un colador y enjuágalos bajo agua fría hasta que el agua salga cristalina. Luego vierte en un recipiente grande, cúbrelos abundantemente con agua fresca y déjalos reposar al menos 12 horas: durante este reposo cambia el agua una vez, así los garbanzos se mantienen dulces y no adquieren sabores extraños. Al final deben haber duplicado su volumen y estar lisos al tacto, nunca más arrugados como al principio.
- Escurre bien los garbanzos remojados y vierte en la olla de barro, esa que retiene el calor con suavidad y regala un sabor que ninguna otra olla sabe dar. Añade las cebollas cortadas en trozos grandes, los dientes de ajo enteros con toda su piel, la hoja de laurel y el tomillo: las verduras enteras perfumarán el caldo sin deshacerse durante la cocción larga.
- Vierte sobre los garbanzos el aceite de oliva virgen extra y el agua, luego remueve con delicadeza usando una cuchara de madera, sin romper los garbanzos. Ajusta de sal y pimienta negra, después cierra con la tapa de barro o, si no la tienes, con una doble capa de papel de aluminio bien sellado: es esto lo que retiene el vapor y hace la magia de la cocción lenta.
- Introduce la olla en el horno ya precalentado a 160°C y deja que los garbanzos se cuezan lentamente, durante 4-5 horas, sin prisa y sin abrir el horno demasiadas veces: es el tiempo que les regala la ternura justa. Están listos cuando se deshacen casi en la boca pero permanecen enteros, y el líquido se ha transformado en un caldo denso y cremoso que los envuelve como una crema.
- Abre el horno y prueba un garbanzo para entender en qué punto estás: si aún lo sientes duro bajo el diente, vierte un cucharón de agua caliente y vuelve a meter en el horno un poco más. Si en cambio el caldo te parece demasiado líquido, retira la tapa y deja cocer descubierto los últimos 30 minutos, así el agua en exceso se evapora y la salsa se espesa hasta recubrir la cuchara.
- Lleva a la mesa la olla de barro aún templada, tal como ha salido del horno, que es la forma más bonita y más correcta de disfrutar este plato. Antes de servir, vierte un generoso hilo de aceite de oliva virgen extra fresco sobre los garbanzos y espolvorea con orégano seco al gusto: prueba siempre una cucharada antes, para estar segura de que la sal sea la justa.