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Milhojas Napolitana de Ricota

Hojaldre crujiente y ricota dulce, tradición partenopea

Cucina
Italia
Tempo di preparazione
45 minuti
Difficoltà
Media
Porzioni
4

La storia di questo piatto

Nació entre los callejones dorados de Nápoles, donde el mar susurra y la harina tiene memoria de manos antiguas. Es el alma dulce de la ciudad que nunca duerme, herencia de monjas y de madres que guardaban el cielo entre sus dedos.

Ingredienti

  • 250 g Masa de hojaldre
  • 300 g Ricota de búfala
  • 80 g Azúcar granulado
  • 2 cucharaditas Canela molida
  • 1 limón Ralladura de limón
  • 1 pieza Huevos enteros
  • 50 g Cidra confitada o frutas escarchadas
  • 30 ml Aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca Sal fina

Preparazione

  1. Toma la ricota y pásala a través del tamiz directamente en el cuenco: este es el secreto para una crema aterciopelada, sin grumos. Añade el azúcar, la canela y la ralladura de limón muy fina, luego mezcla con delicadeza, removiendo lentamente, hasta que se vuelva lisa y brillante como una crema pastelera. Prueba: debe saber a limón pero sin que cubra el dulce sabor de la ricota.
  2. Con un cuchillo bien afilado, reduce la cidra confitada en daditos muy pequeños, casi impalpables, de modo que cada cucharada de crema tenga un poquito. Únela a la ricota con movimientos delicados de abajo hacia arriba, como si no quisieras que la crema pierda aire: la mano ligera es lo que hace la diferencia entre un relleno firme y uno aterciopelado.
  3. Estira la masa de hojaldre sobre la mesa enharinada con el rodillo, sin estirarla demasiado fina, luego córtala en rectángulos regulares de aproximadamente 10x8 cm, ayudándote con una regla si quieres que todos queden iguales. Colócalos en la bandeja forrada con papel de horno separados entre sí, porque durante la cocción se hinchan, y pasa un velo de aceite con el pincel para que se doren de manera uniforme.
  4. Introduce en el horno ya caliente a 200°C y deja que la masa haga su trabajo: la verás hincharse y levantarse en capas, dorándose poco a poco en los bordes. Cuando perfume a mantequilla tostada y tenga un color dorado brillante, sácala del horno y déjala enfriar bien sobre una rejilla, así por debajo no se humedecerá con el vapor.
  5. Cuando la masa esté fría al tacto, toma cada rectángulo e incídelo delicadamente por la mitad, como si abrieras un librito, sin despegar completamente las dos partes. Rellena generosamente con la crema de ricota, usando la cuchara o, mejor aún, una manga pastelera para no ensuciar los bordes y darle un aspecto más cuidado: rellena con calma, una pieza a la vez.
  6. Termina con un ligero espolvoreo de canela por encima, que da aroma y un toque de color. Sirve enseguida, a temperatura ambiente, porque la masa libera toda su fragancia justo después de rellena: un café corto o un vasito de licor dulce napolitano al lado harán el momento aún más especial.

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