Shakshuka Magrebí
Uova cullate nel fuoco delle spezie maghrebine
- Cucina
- Maghreb
- Tempo di preparazione
- 20 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 1
La storia di questo piatto
La Shakshuka Maghrebina nace en el cruce de arenas y memorias, donde Argelia, Túnez y Marruecos comparten el mismo sol ardiente y la misma generosidad sin fronteras; es el plato que las abuelas colocan en el centro de la mesa como si ofrecieran el corazón mismo del Mediterráneo sur.
Ingredienti
- 2 huevos
- 200 g tomates pelados
- 1/4 cebolla
- 1/2 pimiento rojo
- 1/2 cucharadita comino
- 1/2 cucharadita pimentón
- 1 cucharada aceite
Preparazione
- Corta la cebolla y el pimiento en trozos pequeños, de aproximadamente 1 cm de lado. Vierte el aceite en una sartén grande y colócala a fuego medio-alto. Cuando el aceite comienza a desprender aroma y ves que ondula ligeramente en la sartén, es el momento preciso: añade la cebolla, el pimiento y las especias juntas. Remueve frecuentemente con una cuchara de madera para evitar que se peguen. Observa el color de la cebolla: cuando se vuelve transparente (casi parecerá cristal) y el pimiento comienza a ablandarse, está listo. Deberías sentir un aroma dulce y especiado que sube desde la sartén.
- Añade los tomates en la sartén. Si están enteros, aplástalosen con las manos dentro de la misma sartén para romperlos en trozos — está bien si quedan un poco grandes y sin pulir. Remueve bien con la cuchara, luego baja el fuego a nivel medio. Deja cocinar sin tapa y remueve de vez en cuando para evitar que se pegue. La salsa está lista cuando ves que se vuelve más espesa (observas menos líquido que se mueve), más oscura de color y las burbujas grandes desaparecen de la superficie. Si miras atentamente, verás una fina costra más oscura que se forma en la parte superior — esto significa que el agua en exceso se ha evaporado y los sabores se han concentrado y vuelto más intensos.
- Con la cuchara, desplaza la salsa hacia los lados de la sartén para crear 2 pequeños espacios. Rompe cuidadosamente un huevo en cada espacio, teniendo cuidado de no romper la yema amarilla en el centro. Cubre la sartén con una tapa, o si no tienes, usa incluso un plato. Cocina a fuego medio. Observa las claras (la parte blanca): cuando se vuelven completamente blancas y dejan de ser transparentes, el huevo está casi listo. Tócalo suavemente con la punta de un dedo: la yema debe seguir siendo blanda, no dura. El tiempo depende de lo caliente que sea tu hornilla, pero normalmente basta con unos pocos minutos.