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Spaghetti con Colatura de Anchoas de Cetara

La esencia del mar en pocos gestos, sin fuego

Cucina
Italia - Campania
Tempo di preparazione
12 minuti
Difficoltà
Facile
Porzioni
4

La storia di questo piatto

Cetara es un pueblo que respira sal y tiempo: sus pescadores heredaron de los monjes medievales el secreto de la colatura, lágrima dorada extraída de las anchoas en silencio, gota a gota, durante meses de oscuridad y paciencia. Este plato no nace en una cocina, nace en el mar Tirreno, en las manos curtidas de quienes saben que el océano tiene su propio idioma.

Ingredienti

  • 400 g Spaghetti de calidad
  • 4 cucharadas Colatura di alici di Cetara
  • 2 dientes Ajo fresco
  • 1 pieza Chile rojo
  • 6 cucharadas Aceite de oliva virgen extra
  • 1 manojo pequeño Perejil fresco
  • 1 pieza Limón ecológico
  • quanto basta c.s. Sal marina

Preparazione

  1. Pon al fuego una olla con abundante agua, sálala cuando rompa a hervir y vierte los espaguetis, cociéndolos hasta que estén al dente, un poco resistentes al morder, siguiendo el tiempo indicado en el paquete como referencia básica. Antes de escurrirlos, no olvides reservar una taza de su agua: es oro puro, lleva consigo el almidón que necesitarás para ligar el condimento más adelante.
  2. Toma un bol grande, lo bastante amplio para acoger luego toda la pasta, y vierte en él el aceite de oliva virgen extra. Añade el ajo cortado en láminas finas y el peperoncino desmenuzado con las manos, luego deja que todo descanse tranquilo a temperatura ambiente: así los aromas se despiertan poco a poco, sin prisa, y el aceite se deja contar por el ajo y el picante.
  3. Ahora vierte la coladura de anchoas gota a gota, removiendo cada vez con la cuchara antes de añadir más: es un ingrediente tan potente como la voz del mar, y debe entrar de puntillas. Detente cuando sientas que el aroma está presente pero equilibrado, nunca debe gritar por encima de los otros sabores.
  4. Vierte los espaguetis todavía humeantes directamente en el bol del condimento y mezcla con las manos ligeras, casi acariciando la pasta. Añade un cucharón del agua de cocción reservada y continúa girando: verás el aceite y el agua unirse en una crema sedosa que envuelve cada hilo de pasta, brillante y nunca separada.
  5. Termina con un puñado de perejil picado en el momento y unas gotas de zumo de limón, que lo despierta todo con frescura. Prueba siempre antes de servir: la coladura debe rozar el paladar como una caricia salada, si la sientes tomar demasiado protagonismo diluye un poco con más agua de cocción.

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