Sütlaç
Arroz con leche otomano: cremosidad láctea y canela dorada
- Cucina
- Turchia
- Tempo di preparazione
- 50 minuti
- Difficoltà
- Facile
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
El Sütlaç nació en las cocinas del palacio otomano, donde la leche de Anatolia y las especias de las rutas de la seda se fundieron en un susurro blanco que atravesó siglos y fronteras. Es la memoria dulce del Imperio, servida en cuenco de barro, compartida desde Estambul hasta las aldeas más silenciosas de la meseta.
Ingredienti
- 80 g Arroz Arborio
- 1 litro Leche entera
- 100 g Azúcar
- 30 g Maicena
- 250 ml Agua
- 20 g Mantequilla
- 2 cucharaditas Canela molida
- 1 cucharadita Extracto de vainilla
- 1 pizca Sal
Preparazione
- Pon el arroz en un colador y lávalo bajo agua fría hasta que el agua salga completamente clara: este gesto elimina el almidón en exceso y tu sütlaç nunca quedará pegajoso. Hierve el agua con una pizca de sal, vierte el arroz y déjalo cocinar a fuego medio hasta que toda el agua se absorba y los granos estén blandos e hinchados.
- Vierte la leche en una olla antiadherente y caliéntala a fuego medio-bajo, sin prisas. Cuando veas las primeras burbujas subiendo por los lados, añade el arroz ya cocido y remueve con delicadeza, con movimientos lentos de abajo hacia arriba, así no se forman grumos y el arroz se mantiene entero.
- En una taza disuelve bien la maicena en 4 cucharadas de leche fría, removiendo con un tenedor hasta que no queden grumos, luego viértela en la olla. Añade azúcar, mantequilla, vainilla y una pizca de sal, y cuece a fuego medio-bajo removiendo con frecuencia con la cuchara, raspar bien el fondo: sabrás que está listo cuando la crema cubre la cuchara y, al verterla, deja un trazo denso sin caer inmediatamente.
- Vierte el sütlaç aún caliente en los cuencos de horno o en una fuente, distribuyéndolo generosamente. Humedece el dorso de una cuchara en agua tibia y alisa con calma su superficie: el agua evita que la cuchara se pegue y te regala una superficie lisa como un espejo, perfecta para dorarse en el horno.
- Pon los cuencos en el horno ya precalentado a 200°C y déjalos dorar: la superficie debe adquirir un color avellana claro, con una costrita fina que se forma en manchas, similar a la piel de una crema catalana. Apenas sacado del horno déjalo reposar a temperatura ambiente: se solidifica un poco y los sabores se despliegan mejor.
- Con los dedos o un colador pequeño, espolvorea la superficie de canela de manera generosa y uniforme, así cada cucharada lleva un velo de ella. Trae a la mesa tibio o a temperatura ambiente, quizás con otro polvo de canela fresca justo delante de quien lo prueba: el aroma que sube es la parte más hermosa del regalo.