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Sopa toscana de garbanzos y col negra con pan de ajo

Sopa toscana de garbanzos y col negra con pan de ajo — una receta de la cocina Italia en GastroGnomo, el pueblo de la cocina mediterránea.

Cucina
Italia
Tempo di preparazione
844 minuti
Difficoltà
Facile
Porzioni
4

La storia di questo piatto

No es una receta con nombre antiguo ni historia secular: es una variante moderna que nace del espíritu de las sopas campesinas toscanas, la ribollita y la zuppa incavolata, donde legumbres y col negra son desde siempre cocina de casa humilde. Aquí se cuenta como interpretación, un homenaje contemporáneo a esa tierra, no como tradición codificada.

Ingredienti

  • 300 g Garbanzos secos
  • 1200 ml Agua para remojo
  • 12 g Sal gorda (para el remojo)
  • 1400 ml Agua para cocer los garbanzos
  • 1 ramita Romero (ramita)
  • 300 g Col negra
  • 5 diente Ajo
  • 100 ml Aceite de oliva virgen extra
  • 0.75 cucharadita Guindilla en copos
  • 6 g Sal fina
  • 160 g Pan toscano del día anterior
  • 0.5 pieza Limón (opcional)

Preparazione

  1. Empieza por el remojo: la paciencia es lo que hace los garbanzos cremosos. Pon los 300 g de garbanzos en un recipiente amplio con 1200 ml de agua y 12 g de sal gorda, y déjalos reposar 12 horas, por ejemplo de la noche a la mañana. La sal ablanda la piel y sazona el interior del garbanzo desde el principio. Están listos cuando han doblado su volumen y tienen la piel lisa, sin arrugas.
  2. Escurre los garbanzos y ponlos en una olla alta con 1400 ml de agua fresca, 2 dientes de ajo machacados con su piel, la ramita de romero y 1 cucharada (15 ml) de aceite de oliva virgen extra: el aceite ayuda a mantener baja la espuma. Llévalo a ebullición a fuego medio, retira la espuma con un cucharón, luego baja el fuego al mínimo, con apenas un hervor, y cuece unos 75 minutos. A mitad de cocción, tras unos 40 minutos, añade solo 1 g de sal fina (una pizca): los garbanzos ya han tomado sal en el remojo, así que aquí basta una nota ligera. Tras unos 45 minutos de cocción, cuando a los garbanzos les falten unos 30 minutos, pasa al paso 3 dejando la olla al fuego: los pasos 3 y 4 se desarrollan mientras los garbanzos terminan de cocerse. Están listos cuando, al aplastar uno entre dos dedos, cede sin esfuerzo y la piel se mantiene intacta. Retira el romero y el ajo, y conserva toda el agua de cocción: es oro para la sopa.
  3. Este paso se desarrolla mientras los garbanzos aún borbotean, cuando faltan unos 30 minutos para terminar la cocción. Limpia la col negra: sujeta el tallo con una mano y con la otra arranca la hoja, apartando la nervadura central dura. Corta las hojas en tiras anchas de unos 3 cm y enjuágalas bien con agua fría, porque entre los pliegues siempre esconden un poco de tierra. No las seques demasiado: el agua que queda en las hojas ayudará a estofarlas.
  4. Este paso también ocurre mientras los garbanzos terminan de cocerse (en los últimos 20 minutos aproximadamente). En una cazuela ancha vierte 30 ml (2 cucharadas) de aceite de oliva virgen extra, añade 2 dientes de ajo laminados finos y 1/2 cucharadita de guindilla en copos. Enciende a fuego bajo y deja chisporrotear suavemente 2-3 minutos, hasta que el ajo huela y esté apenas dorado: si oscurece amarga todo, así que retira la cazuela del fuego si se dora demasiado rápido. Incorpora la col negra y un cucharón (unos 100 ml) del agua de cocción de los garbanzos. Antes de salar, prueba esa agua: ya tiene algo de sal. Añade entonces 2 g de sal fina (unos 1/3 de cucharadita), tapa y deja estofar a fuego medio-bajo durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando con la cuchara. La col está lista cuando se vuelve muy oscura, brillante y tierna al morderla. Justo ahora, mientras la col estofa, enciende el horno a 200 °C para los panes del paso 6: los garbanzos terminan de cocerse en los mismos minutos.
  5. Con la espumadera pasa los garbanzos a la cazuela de la col. Toma un cucharón de garbanzos, aplástalos con un tenedor en un bol y devuélvelos a la olla: harán de crema natural, sin nata ni harina. Vierte 600 ml de su agua de cocción (reserva el resto), prueba y corrige con 2 g de sal fina (unos 1/3 de cucharadita), y luego deja hervir a fuego bajo durante 10 minutos. Durante esos 10 minutos prepara en paralelo los panes (paso 6). La sopa está lista cuando cubre el dorso de la cuchara: espesa, pero todavía para comer con cuchara. Si se espesa demasiado, aligérala con un cucharón del agua de cocción que sobró.
  6. Este paso se desarrolla en paralelo al paso 5, durante los 10 minutos en que la sopa hierve a fuego lento: prepara los panes, el contraste crujiente que este plato necesita. Con el horno ya a 200 °C, corta el pan en 4 rebanadas gruesas, úntalas con 1 cucharada (15 ml) de aceite de oliva virgen extra y tuéstalas unos 8 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo. Deben quedar doradas y sonar huecas al golpearlas con los nudillos. Apenas salgan del horno, frota sobre cada una el lado cortado del quinto y último diente de ajo, entero: el calor lo deshace en aroma y la corteza hace de rallador.
  7. El toque final lo despierta todo. Con el fuego apagado, si te apetece, exprime medio limón y vierte el zumo en la sopa una cucharadita a la vez: la acidez ilumina los garbanzos y suaviza el amargor de la col (es un toque moderno, no tradicional: puedes usar solo unas gotas o prescindir de él). Prueba y corrige de sal con como máximo 1 g de sal fina (unos 1/4 de cucharadita, una pizca generosa). Pon un pan de ajo en el fondo de cada plato hondo, vierte la sopa hirviendo y termina con 10 ml de aceite de oliva virgen extra crudo por plato (40 ml en total para 4 platos) y una pizca de guindilla en copos (unos 1/4 de cucharadita en total) si te gusta. Sirve enseguida, para que el pan empiece a ablandarse pero siga crujiente por dentro.

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