Chakhchoukha argelina con guiso de cordero
Pan desgarrado, salsa que abraza: así habla la Argelia de las montañas.
- Cucina
- Maghreb
- Tempo di preparazione
- 160 minuti
- Difficoltà
- Media
- Porzioni
- 4
La storia di questo piatto
La chakhchoukha viene dall'Algeria, e le fonti la collocano tra l'Aurès e il mondo chaoui, Constantine, Batna, Biskra, M'sila o la Kabylie: qui la raccontiamo come interpretazione, senza fissarne un'epoca. Es un plato de montaña y de mesa compartida, donde el pan roto y el guiso de cordero dicen lo mismo: abrazo, paciencia, hogar.
Ingredienti
- 400 g Sémola de trigo duro refinada
- 240 ml Agua tibia
- 8 g Sal fina (para la masa)
- 3 cucharada Aceite de oliva
- 600 g Cordero en trozos (paletilla o cuello)
- 2 pieza Cebolla
- 4 pieza Tomates maduros
- 2 cucharada Concentrado de tomate
- 150 g Garbanzos secos remojados
- 3 diente Ajo
- 1 cucharadita Harissa
- 1 cucharadita Ras el hanout
- 1 cucharadita Pimentón dulce
- 1 cucharadita Comino en polvo
- 1 pizca Canela en polvo
- 1/2 cucharadita Pimienta negra molida
- 10 g Sal fina (para el guiso)
- 1.3 l Agua para cocer el guiso
- 30 g Sémola para espolvorear
Preparazione
- Empieza por el pan, que es el alma del plato: en un bol amplio mezcla la sémola con los 8 g de sal para la masa, vierte los 240 ml de agua tibia poco a poco y amasa con las manos durante 8-10 minutos, hasta que la masa esté firme pero elástica y no se pegue a los dedos. Forma una bola, úntala con 1 cucharada de aceite, cúbrela con un paño húmedo y deja reposar al menos 45 minutos: así el gluten se relaja y podrás estirarla finísima sin que se encoja.
- Mientras la masa reposa, calienta 2 cucharadas de aceite en una olla ancha a fuego medio-alto y dora el cordero en trozos, sin amontonarlo: déjalo quieto hasta que se despegue solo del fondo y tenga una costra dorada, luego dale la vuelta. Retira la carne y en el mismo fondo sofríe la cebolla picada a fuego medio durante unos 8 minutos, hasta que esté transparente y dulce; añade el ajo machacado durante un minuto, sin que se oscurezca, y una pizca de sal (unos 1 g).
- Devuelve el cordero a la olla, añade el concentrado de tomate y tuéstalo un minuto removiendo, hasta que vire a un rojo más oscuro: así la salsa gana profundidad. Incorpora los tomates troceados, los garbanzos remojados y escurridos, la harissa, el ras el hanout, el pimentón, el comino, la canela, la pimienta y 5 g de sal, luego vierte 1,3 litros de agua, raspando bien el fondo para recuperar todo el sabor del dorado. Lleva a ebullición, baja a fuego lento, tapa a medias y deja cocer 90 minutos, hasta que la carne se deshaga con la presión de un tenedor y los garbanzos estén cremosos por dentro pero enteros.
- Durante los últimos 40 minutos de cocción del guiso, divide la masa en 6-8 bolitas y estira cada una en un disco finísimo, casi transparente, sobre una superficie espolvoreada con sémola. Calienta una sartén ancha antiadherente a fuego medio-alto, sin grasa, y cocina un disco a la vez 1-2 minutos por lado, hasta que aparezcan burbujas y manchas doradas y el disco se despegue solo: es el rougag, fino y algo crujiente en los bordes. Apila los discos cocidos bajo un paño para mantenerlos blandos.
- Al final de la cocción prueba el caldo y ajusta de sal con los 4 g restantes, añadiéndolos poco a poco: el pan sin sabor absorbe la salsa, así que el caldo debe quedar bien sabroso, casi un punto por encima.
- Cuando los discos aún estén tibios, desgárralos con las manos en trozos irregulares del tamaño de una moneda grande, nunca con cuchillo, y colócalos en una fuente honda. Vierte encima el caldo del guiso bien caliente, poco a poco, mezclando con delicadeza, y deja reposar 5 minutos: el pan debe beber la salsa y ablandarse sin deshacerse, con un corazón aún ligeramente al dente.
- Coloca encima la carne y los garbanzos, vierte un último cucharón de salsa y sirve de inmediato, humeante, para comer juntos del mismo plato. Pon sobre la mesa un poco de harissa aparte para quien quiera más picante y la pimienta molida para avivar el plato, sin exagerar.